La guariqueña María Ascanio estará presente en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Argentina.

PRENSA COV | CARACAS.- María Ascanio creció en una pista de atletismo, literalmente. Desde los nueve años recuerda haber visto entrenar a su padre José, corredor de 800 m, lo que terminó de activarle la herencia genética de la resistencia.

Fue un paso natural que encontró al potenciador más eficiente cuando María comenzó a entrenar con Lucirio Garrido, otro grande del semifondo y el fondo, artífice detrás de varias hazañas recientes del deporte guariqueño, como el registro de 1:46.02 de su hijo Lucirio Antonio en 800, que lo convirtió en el segundo criollo que más rápido ha corrido la distancia, detrás del mítico William Wyuke.

Lo de María son esfuerzos para los que se requiere un poco más de largo aliento. A los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018 asistirá en 3000 m planos, una distancia en la que tiene un récord personal de 10:11.79. Además exhibe el récord nacional menor de 5000 m, un 17:38.41 logrado este mismo año en Barquisimeto.

La joven guariqueña logró la clasificación olímpica gracias a su actuación en el Suramericano Sub18 de atletismo de Cuenca, Ecuador, donde fue finalista de los 3000 m  (concluyó octava con tiempo de 11:22.48) y tuvo que retirarse de los 1500 m.

María, de 16 años, se define como “buena amiga y disciplinada” y asegura que “me gusta esforzarme y ser constante”, dos cualidades que requiere para mantenerse vigente en pruebas tan demandantes como las que escogió.

“Agradezco mucho a mi entrenador, porque gracias a él he podido progresar mucho”, asegura María. “Además es muy positivo entrenar en Guárico en este momento, porque es un estado que está pasando por un muy buen momento”.

Efectivamente, la entidad llanera es probablemente la asociación con más progresos en los últimos tiempos, tanto que tiene dos representantes en la delegación que asiste a Buenos Aires, María y la lanzadora Silennys Vargas, nativa de Camaguán.

Aparte de su padre, la corredora asegura sentirse inspirada por un grande del largo aliento, el cuatro veces campeón olímpico Mo Farah. “Lo admiro mucho, me encanta la forma en que desplaza”.

Mucho de lo aprendido de su ídolo, de su referencia personal más cercana, su padre, y del hombre que la ha llevado a su mejor actuación, su entrenador, se pondrá en práctica cuando María tome la partida en busca de la gloria en Buenos Aires.

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