Visión de juego | La natación se ahogó en los Juegos Panamericanos Perú 2019.

Lo ocurrido con Paola Pérez en la prueba de aguas abiertas ratifica la negligencia y la pésima gestión que viene cumpliendo la actual directiva de la Federación Venezolana de Natación que dirige el empresario Ender Luzardo. El antiguo administrador del comedor del Instituto Nacional de Deportes, expresidente del Deportivo Lara, y desde hace unos años máxima figura de esta entidad ha sido cuestionado públicamente por atletas, dirigentes y entrenadores. El proceso electoral en el que fue elegida la actual dirigencia fue impugnada y el Tribunal Supremo de Justicia ordenó realizar una nueva elección, Aunque el Consejo Nacional Electoral designó una comisión ad hoc para organizar el proceso, hasta ahora los comicios siguen estancando.

Pero lo que sufrió Pérez en la Laguna de Bujama fue el colmo de la incompetencia federativa. La nadadora tuvo que lanzarse a las gélidas aguas limeñas con una ropa inadecuada para rendir a tope de sus condiciones. El traje de neopreno que la Federación de Natación debía adquirir con los 11 mil dólares que le transfirió el Ministerio del Deporte nunca fue adquirido. Aunque la atleta había solicitado el equipamiento con suficiente anticipación, llegó el día de la competencia con un equipamiento que no cumplía con el reglamento. Por tal razón, se tuvo que cambiar. Vestir un traje textil para nadar en piscina y solo puedo competir porque la temperatura estaba por encima de los 18 grados. Si hubiera estado por debajo de esos grados, Pérez hubiera sido descalificada porque no contaba con el traje de baño exigido para lanzarse al agua.

Si el directorio del Instituto Nacional de Deportes necesitaba un argumento para intervenir a esta federación, el irrespeto que ha sufrido una atleta de gran nivel internacional, medallista de plata en Toronto 2015, es suficiente. No se puede seguir permitiendo que dirigentes con más intereses económicos que deportivos sigan dilapidando los recursos que aporta el Estado para el entrenamiento, las competencias y el equipamiento de los atletas venezolanos. La Federación de Natación buscó lavarse la cara en días pasados con la designación de Albert Subirats como nuevo entrenador del equipo nacional. Pero no es suficiente buscar prestigio ajeno para mejorar el funcionamiento de la entidad y el rendimiento deportivo. La natación se ahoga en errores técnicos, fallas organizativas e imperdonables como ha sido denunciado una y otra vez por el entrenador olímpico Luis Moreno, quien en represalia ha sido vetado para dictar cursos Fina. La natación se ahoga por tanta desidia.

Prensa: Ultimas Noticias

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